Bea Esteban

Bea Esteban

Edad: 32 años.
Profesión: Licenciada en Filología Inglesa e Hispánica, traductora.
Twitter: @bea_pecas
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Breve pauta biográfica

Nací en Valladolid en 1982, pero toda mi familia es de Madrid y Barcelona, así que mi identificación con la ciudad no me viene tanto por una cuestión de “raíces familiares”, sino por sentirme parte activa a través de mis militancias.

Estudié Filología Inglesa e Hispánica en la Universidad de Valladolid, Sevilla y NUI Galway (Irlanda). Después de terminar los cursos de Doctorado en la UVa y el máster de Traducción Audiovisual de la Universidad Autónoma de Barcelona, fui becaria en las Bibliotecas Municipales de Valladolid y trabajé dos años en agencias de traducción en Madrid. Desde 2009 soy autónoma y me dedico profesionalmente a la revisión y traducción de textos técnicos y médicos, marketing y social media, novelas juveniles, software y videojuegos.

Si tengo que pensar en quién soy, todo va unido a los movimientos sociales en los que he participado: soy lesbiana, ecologista, feminista, de izquierdas, vegetariana, riot grrrl, me muevo en bici y en transporte colectivo, y soy firme defensora de la autogestión y de la cultura no comercial.

Fuera del ámbito estrictamente público, formo parte de una pequeña huerta comunitaria con otros amigos y de una sala de escalada autogestionada. Puede sonar a anécdota, pero para mí no lo es: lo personal es político y puedo acceder a muchas cosas gracias a la coordinación con mis amigxs, sin mediación de instituciones ni colectivos formales.

 

Participación en organizaciones políticas, movimientos sociales, etc.

Comencé mi andadura en los movimientos sociales en el año 2000 de la mano de Fundación Triángulo, colectivo por la defensa de los derechos de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales del que fui presidenta y portavoz entre el año 2002 y 2004. De allí surgió un proyecto paralelo en 2006 llamado “fanzine Ramalazo”, una publicación autogestionada con voluntad artística y satírica que es toda una referencia en la ciudad.

En 2011 representé a Ramalazo en la plataforma ACERCA por la recuperación del colegio San Juan de la Cruz como centro social autogestionado. Aquel proyecto no pudo llegar a culminarse en un CSA, pero actualmente pertenezco a la asamblea del Centro Social Vientos del Pueblo donde participo activamente en la programación de charlas y talleres con perspectiva feminista en mi barrio.

En enero de 2013 arranqué un proyecto personal llamado “Hacia el Sur en el Atlántico”, un podcast feminista y plataforma para desarrollar otras actividades (talleres de fanzines, arte urbano y radio, presentaciones de revistas, gymkanas ciclistas, pinchadas, proyecciones o conciertos). Con “Hacia El Sur…” he colaborado estrechamente con otros colectivos (Sodepaz, Elefante Rosa, Fanzine Ramalazo, JOCE, Acción Feminista, Tejiendo en Morado, Plataforma por la sexualidad y aborto libres) y he sido coorganizadora del festival feminista Potorrock 2014.

También pertenezco al colectivo de autoformación feminista “10 Brujas” que ha trabajado en Valladolid en propuestas sobre transfeminismo, economía feminista y análisis de modelos afectivos y relacionales. Desde 2014 pertenezco también al equipo editorial de La Madeja, la revista feminista que edita el colectivo Cambalache de Oviedo. Entre 2008 y 2011 participé activamente en la Asamblea Ciclista de Valladolid, donde realicé sobre todo tareas de comunicación, cartelería, diseño y gestión. Durante el año 2012 pertenecí al proyecto de agroecología BAH! (Bajo el Asfalto Está la Huerta) y ese mismo año formé parte el grupo gestor que puso en marcha el grupo de consumo ecológico Cesta Verde, que junto a La Patata, ha sido uno de los catalizadores de la amplia red de alternativas de consumo en la ciudad.

Desde 2009 hasta 2014 he colaborado con la protectora de animales Scooby (Medina del Campo) traduciendo voluntariamente todo tipo de textos; en 2010 participé en las protestas de PACMA contra la celebración del Toro de la Vega y en 2011 acudí a la acción reivindicativa de Igualdad Animal en Madrid contra la explotación animal en granjas. En 2011 concurrí a las elecciones municipales de Valladolid como candidata independiente en el cuarto puesto de la lista de Izquierda Unida. Desde entonces, participo activamente en las labores comunicación y difusión del trabajo del Grupo Municipal.

 

Breve pauta motivacional

Llevo 15 años vinculada a todo tipo de movimientos sociales con los que me he ido sintiendo identificada a medida que construía mi identidad (lgtb, ecología, feminismo, izquierda), pero más allá de sus temáticas, la participación como tal es mi eje identitario: como ciudadana no quiero ser mera consumidora de cultura, políticas, bienes y servicios.

Las instituciones, aparte de asegurar el bienestar, la igualdad de derechos y oportunidades, deben garantizar que la ciudadanía sea autónoma y agente de su propio cambio. Los movimientos sociales y las instituciones deben caminar en paralelo (no creo que el fin último de un activista deba ser llegar a un puesto de representación pública), pero hemos llegado a un momento en el que las personas movilizadas debemos dar también un paso al frente para desbloquear la situación insostenible de la política profesionalizada y clientelista. Tenemos una enorme experiencia sobre el terreno, sabemos identificar los problemas, los hemos analizado y conocemos las soluciones concretas: multipliquemos nuestra evidente capacidad de cambio con las herramientas institucionales.

Hacer política en el sentido verdadero de la palabra es trabajar por cambiar las estructuras profundas que generan injusticias y tomar decisiones que afectan a la vida cotidiana de los demás. Ya estamos haciendo política en los movimientos sociales, ahora nos toca asumir nuestra responsabilidad y llevar al Ayuntamiento nuestra ilusión sincera por una ciudad mejor. Somos personas honestas sin mayor ambición que hacer esta ciudad un poco más vivible; por mi parte, quiero aportar mi energía, capacidad de trabajo y compromiso a Toma La Palabra, ya sea en primera o segunda fila. Al Ayuntamiento irán 5, 10 o 15 concejales, pero detrás ya estamos cientos de personas más.