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Presentamos nuestro ‘Proyecto Liliput’, destinado a fomentar la economía local, el pequeño comercio y la economía social

  • Existen tres líneas de trabajo en el Proyecto Liliput: la redacción de un Plan de Apoyo al Comercio Local de proximidad, el Plan de Fomento de la Economía Social y la Estrategia Alimentaria

El candidato a la Alcaldía, Manuel Saravia, acompañado de los número 2 y 7 de la lista, María Sánchez y Arturo Del Olmo, han presentado en rueda de prensa el Proyecto Liliput’, que forma parte del programa electoral con el que la formación concurrirá a las elecciones municipales de mayo. Liliput está formado por un conjunto de políticas destinadas a fomentar la economía local a pequeña escala, con especial atención al pequeño comercio de proximidad y a la economía social. Pretende fomentar estrategias de cooperación entre los actores económicos de menor tamaño y de carácter local para que sean capaces de generar una alternativa a los grupos empresariales de gran tamaño.

Es uno de los proyectos más destacados en política económica. Obviamente no se renuncia a las posibilidades de creación de empleo por la implantación de grandes empresas. También se insiste en la propuesta de la plataforma agroalimentaria y logística para reducir la dependencia del sector de la automoción. Se proponen medidas en todos los sectores (industria, turismo, construcción, servicios), se plantean actuaciones en infraestructuras, el impulso de la imagen de la ciudad y un plan de empleo. Pero se quiere destacar un proyecto de reisilencia, menos dependiente de los vaivenes de “lo macro”, que genere puestos de trabajo con mayor estabilidad y calidad y que reduzca los costes ambientales. Y es ahí donde el comercio de proximidad, las pequeñas y medianas empresas y la economía social deben jugar un papel fundamental, que ha de ser impulsado desde lo público.

Existen tres líneas de trabajo:

1º. La redacción de un Plan de Apoyo al Comercio Local de proximidad. Que recogería medidas como las siguientes:

-Impulso de “centros abiertos”. El Ayuntamiento promoverá la cooperación entre agentes de una misma zona, con una imagen y estrategia propia y una concepción global de oferta comercial, de servicios, de cultura y ocio.

-Reurbanización progresiva de una “red civil” de calles “más comerciales”, estratégicamente constituida, para el impulso comercial. Previo diálogo con comerciantes, asociaciones vecinales, Cámara y otras entidades.

-Fomento de los mercados municipales. Rehabilitación del Mercado municipal de Rondilla.

-Regulación para evitar la creación de nuevos suelos destinados a grandes superficies comerciales.

-Garantizar la presencia en todas las áreas residenciales del comercio básico. Para evitar la formación de “desiertos alimentarios” o carencias básicas de otro tipo. Impulsado también con las asociaciones y entidades antes citadas.

-Estudio para la creación de una “moneda social” local (siguiendo el ejemplo de Barcelona). Se establecería un beneficio económico para las personas que utilizaran esta forma de pago en aquellos comercios de proximidad adheridos a una red que promovería el Ayuntamiento en colaboración con las asociaciones de comerciantes. Dicha moneda solo se podría usar en dichos establecimientos, con el incentivo de que cada compra en los mismos supondría un ahorro.

2º. El Plan de Fomento de la Economía Social. Las entidades de la economía social logran resultados muy positivos en términos de empleo, reducción de las desigualdades y respeto por el medio ambiente, pero además resisten mejor las crisis económicas y financieras que otros modelos empresariales.

La economía social ya es una realidad a nivel internacional y nacional en ciudades como Quebec, Bolonia o Seúl; y también en municipios de Guipúzcoa, Madrid y especialmente en Catalunya en ciudades como Barcelona o Girona. Pretendemos que los objetivos de la economía social contagie al conjunto de la economía, a las políticas públicas y a la sociedad. Por ello, vamos a poner en marcha un proyecto de economía social para crear empleo estable en la zona este de la ciudad, concretamente estos contenedores de economía social estarán en los sectores de la Florida, San Isidro y Los Santos 2.

Tendremos una lanzadera de cooperativas y sociedades laborales en sectores como la movilidad sostenible, la economía circular o la integración social. La lanzadera de cooperativas realizará 3 funciones principalmente: Asesorar y dar medios para la creación de proyectos viables en términos socio económicos; proporcionar servicios de asesoramiento y gestoría en materia fiscal, contable y administrativa y favorecer sinergias entre cooperativas para crear una red de economía social.

En definitiva, la administración local va a ser un aliado clave de la economía social para impulsa un modelo de desarrollo local comunitario, integral, diversificado, redistributivo, endógeno y autocentrado. Además pondremos en marcha un convenio con la Universidad de Valladolid para favorecer la I+D+i orientada a proyectos de transformación urbana con fines de interés general: movilidad sostenible, ahorro energético, gestión de residuos, etc.

3º. La Estrategia Alimentaria de Valladolid. se puso en marcha en 2017 a partir de un proceso participativo, para conocer las pautas de producción, distribución y consumo de alimentos en nuestra ciudad y establecer líneas de actuación para favorecer la economía agropecuaria social y local, de cercanía. En el siguiente mandato se continuarán desarrollando iniciativas como las siguientes:

  • Protección y revitalización del potencial productivo de los suelos agrarios de Valladolid y su alfoz con perspectiva de sostenibilidad

  • Creación de un banco de tierras municipal e intermediación para que los municipios de la Mancomunidad de Interés General adopten también esa herramienta.

  • Establecimiento de mecanismos para que, a través de la compra pública, se adquieran preferentemente alimentos ecológicos y de proximidad, o procedentes de productores/ as en transición hacia modelos agroecológicos.

  • Potenciación del mercado ecológico de la Plaza de España y estudio de su ampliación a distintos barrios de la ciudad.

  • Desarrollo de programas encaminados a reducir los excedentes alimentarios de grandes productores o grupos y analizar su posible aprovechamiento en comedores públicos municipales

  • O creación de sellos de buenas prácticas para los comercios, restaurantes o empresas cuya gestión de residuos –en particular en términos de reducción- sea ejemplar.

Para finalizar María Sánchez, número 2 de la candidatura indicó: “Creemos que durante mucho tiempo, en la mayoría de los lugares la política económica se ha reducido casi a dar facilidades fiscales y urbanísticas a empresas para que vinieran de fuera y se instalaran, generando de golpe decenas o cientos de puestos de trabajo. Evidentemente, no vamos a renunciar a esas oportunidades si se presentan. Pero creemos que no puede fiarse todo a una política de Bienvenido Mr. Marshall”, ha asegurado.

Necesitamos ser menos dependientes de lo externo, porque cuando llegan las crisis o cuando las grandes empresas se deciden llevar sus factorías a lugares donde puedan pagar menos, el golpe es muy duro. Necesitamos un tejido local fuerte, y creemos que para ello los pequeños actores económicos (el pequeño comercio, las cooperativas, la pequeña y mediana empresa, los pequeños productores agrícolas) deben contar con el apoyo público, porque no están en igualdad de condiciones con otros actores. Sabemos que las grandes superficies, los gigantes de cada sector, acaban provocando que cierren fruterías, pequeños comercios de ropa, de muebles o del ramo de turno. Al final, muchas veces el balance entre los puestos de trabajo creados y los que se destruyen es negativo. En la lógica feroz de la competencia, lo pequeño, lo local, siempre sale perdiendo. Hay que pasar de competir a cooperar, hay que aprovechar los recursos cercanos y hay que generar puestos de trabajo estables y dignos. En esa dirección irán los esfuerzos de Valladolid Toma la Palabra en los próximos 4 años.